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1.16.2014

Colombia y la innegable relación con el futbol argentino



 
Por Moisés Adrian Aviléz-Alvarez.
 
En el mundo es famosa la petulancia, arrogancia y el orgullo argentino, se ha generalizado esa idea como pólvora y en el futbol no es rara la antipatía que genera Argentina, aunque hay muchas excepciones de esa arrogancia, como por ejemplo José Néstor Pekerman o el goleador Sergio Galván Rey; así mismo el futbol colombiano es denominado a nivel mundial como un futbol humilde y es un lastre pesado que carga sobre sus hombros, frases como: “falto un centavo para el peso”, “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, “perder es ganar un poco” o “mucho toque toque y de aquello nada”, derrota tras derrota las hemos repetido, con la participación de los clubes a nivel internacional o con la selección.

Pero históricamente, cuando el futbol argentino y el colombiano se han unido, se produce cierta simbiosis, cierto complemento que no tiene explicación. Para corroborar lo dicho nos remontamos a 1962, Colombia va al primer mundial de la mano de un Director Técnico argentino Adolfo Pedernera, años antes el futbol colombiano había vivido la época del “dorado” y había avanzado hacia el profesionalismo gracias al gran número de jugadores venidos del Rio de la Plata, entre ellos Alfredo Di Stefano,  quien jugo en Millonarios en el año de 1949 al lado de otros gauchos como Pedernera y Rossi. “La saeta rubia” como era conocido Di Stefano, al partir al Real Madrid en 1953 había marcado 90 goles en 101 partidos oficiales en la Liga colombiana, 10 goles por Copa Colombia en 10 partidos y 51 goles en 61 partidos no oficiales nacionales e internacionales.

La importancia de Adolfo pedernera no solo fue su clasificación al mundial, sino la influencia que dejo en nuestro futbol, más tarde en 1978 Carlos Salvador Bilardo logro llevar por primera vez a un equipo colombiano a una final de copa libertadores, el Deportivo Cali.

Por la misma época, entre 1976 y 1981, Oswaldo Juan Zubeldia construyo una escuela que revolucionaria el futbol colombiano, siendo Director Técnico de Atlético Nacional le dio la oportunidad a múltiples jugadores que se destacaron posteriormente, jugadores a los que se les llamo “el kínder de Zubeldia” y que con el tiempo, la mayoría, se convirtieron en Directores técnicos que moldearon lo que hoy es el futbol colombiano y que han conseguido los poquitos triunfos que hemos tenido. Algunos de ellos son: Hernán Darío Herrera, Pedro Sarmiento, Víctor Luna, Norberto Peluffo, Gabriel Jaime Gómez, el mismo Francisco Maturana fue influenciado por Zubeldia de quien alguna vez dijo: “Nos enseñó que el trabajo es la clave fundamental para el éxito porque antes de la llegada de Osvaldo, éramos demasiados distraídos en esos aspectos” y también tajantemente declaro sobre el técnico argentino: “Marcó un antes y un después”. 

En el museo del estadio Old Trafford aún se conserva una pizarra que Zubeldía escribió a sus jugadores el día que Estudiantes venció al Manchester United y ganó la Copa intercontinental en 1968, con la frase: “A la gloria no se llega por un camino de rosas”, con esa mística de trabajo y de victoria fue dos veces campeón del futbol colombiano con Atlético Nacional y dejo un legado que perdura en nuestro futbol, al respecto Zubeldía dijo a la revista El Gráfico en 1981: “Revolucioné el fútbol colombiano porque acabé con la siesta. Acabé con los desayunos fuertes y los almuerzos prolongados. ¡A la cancha! A trabajar mañana y tarde”.

Sobre “el maestro” Zubeldia, Juan Manuel Uribe escribió en el periódico El Colombiano: “Los cinco años y medio del Troesma (maestro) en nuestro fútbol dan para un libro que está por escribirse. Los jugadores que entregó a nuestro fútbol y su aporte, y el testimonio de ellos es inapelable. Y la dupla que hizo con el presidente del club es de las más destacadas en la historia de nuestro campeonato. La personalidad de Zubeldía, su ascendencia y su trabajo estaban más allá de los resultados, más allá de haber abierto y cerrado como campeón su paso por Nacional”.

Así el futbol colombiano ha contado sus pocos triunfos y todos influenciados directa o indirectamente por la mano del futbol argentino, hasta el momento actual en donde Jose Pekerman vuelve a clasificar a Colombia a un mundial después de 16 años de ausencia. Muy a pesar de que en nuestro país la escuela del futbol argentino es la menos apreciada y amada de las escuelas del futbol pero la que más resultado nos ha dado. La escuela del futbol argentino se complementa perfectamente con el futbol colombiano, al cual para ganar solo le falta la mística, la garra y las aptitud de ganar por encima de todo, del futbol gaucho.

El caso Junior de Barranquilla.

El Atlético Junior de Barranquilla que fue fundado como club en 1924, tuvo en su existencia una etapa amateur y una profesional a partir de 1947, en esa etapa el equipo se centró en contar entre sus filas, generalmente, con jugadores brasileros como Heleno De Freitas un díscolo jugador que estuvo en la selección Brasil; Elba de Pádua Lima “Tim” autor de una de las frases célebres del fútbol: “El fútbol es una manta corta: si te tapas los pies te descubres la cabeza, y si te tapas la cabeza te descubres los piés”; Garrincha de quien se dice fue mejor que Pelé; Dida, Quarentinha y Víctor Ephanor, pero a pesar de la indiscutible calidad de los jugadores del país de la samba, Junior con la escuela brasilera nunca gano un título en el futbol colombiano.

Pero la suerte cambio en el equipo “tiburón” cuando se dio un giro hacia el futbol de la escuela del Rio de la Plata, así en 1975 llega el arquero argentino Juan Carlos Delménico, En 1976 Omar Rubén Pellegrini quien solo jugaría ese año y Juan Ramón Verón que venía de Estudiantes de la Plata, en ese año Junior seria subcampeón del Torneo Apertura. En 1977 llega al equipo Eduardo "El Indio" Solari, obteniendo ese año el primer título en la historia del equipo, siendo campeones en la nómina titular cuatro argentinos: Delménico, Solari, Verón y Cesar Lorea, más un uruguayo: Julio Avelino Comesaña.

En el segundo título de 1980, Junior también conto con cuatro argentinos: Delménico, Omar Alfredo Galvan, Juan Miguel Tutino y Miguel Ángel Converti, con la Dirección técnica del ex River Plate José Varacka.

Todo lleva entonces a pensar que más que odios, lo que la escuela del futbol argentino debería infundir en la hinchada juniorista y de Colombia es respeto, admiración y agradecimiento, pues es el futbol que más ha influenciado el nuestro y el que mejor se complementa con las características de nuestro futbol para acercarnos a los triunfos. En el caso de Junior no quedaría de más decir que esa relación es la perfecta unión del futbol de las riberas de los ríos, el de la Plata y el Magdalena. Y aunque el futbol colombiano ya tiene su identidad, en su sangre lleva la influencia del sur.
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