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4.02.2012

Una anécdota Mundial (Una anécdota contada por Falcao) y una Historia en Venezuela

Radamel Garcia y el pequeño FALCAO
Radamel Falcao García, el goleador del Atlético Madrid (ayer marcó en la victoria sobre Getafe), recordó un momento especial que vivió con su padre como DT en el Mundialito de General Roca. 


Madrid, España > No es la primera vez que el colombiano Radamel Falcao García recuerda su paso por el Alto Valle. El Tigre, ídolo en River, Porto y hoy del Atlético Madrid que lo tiene como artillero en su primera temporada (con el que le marcó ayer al Getafe suma 20 goles en la liga española y comparte con Higuaín el tercer lugar de la tabla de Pichichis, detrás de Ronaldo y Messi), elige cada semana una anécdota para contarles a sus seguidores en Twitter. Y esta vez le tocó a una que vivió cuando llegó con Far Play a disputar uno de los paralelos del Mundialito de General Roca. Justo antes de llegar a las Inferiores de River y empezar una carrera increíble, que puede seguir sus pasos en el Manchester City, que prepara una oferta de 40 millones de euros.
Con los 140 caracteres como límite para cada frase, Radamel hizo un relato con su padre como protagonista en el césped roquense. 
"¡Ya conocen a mi papá Radamel! La persona más graciosa que conozco. Era la primera vez que viajábamos a Argentina para el mundialito en Río Negro (7 horas en avión a Bs. As. y 20 en bus hasta Roca). Éramos 3 categorías entre los 12 y los 16 años, casi 60 niños y no se alcanzan a imaginar la felicidad que teníamos todos por ese viaje. ¡Finalmente llegamos! Obviamente no nos importaban las 27 horas de viaje, imagínense pleno verano y la piscina del club perfecta esperándonos. Corrimos todos a dejar nuestras cosas en el lugar donde íbamos a dormir. Un galpón enorme con camarotes, todo en cemento. ¡Era un horno eso! Pero no vimos lo que se nos venía. Radamel entró dejó sus cosas y empezó a correr su camarote hacia la puerta. Nadie decía nada... Esto retrata a mi papá: puso el camarote atravesado en la puerta, se puso su pantaloneta y se acostó a dormir a las 12 del medio día. Mi papá era el DT de algunas categorías de inferiores e imponía respeto, acostado desde su cama gritó: "A descansar, mañana hay que jugar". No lo podíamos creer. Estábamos casi de cabeza en la piscina y mi papá quería que descansáramos. Todos me miraron con una cara, me querían matar. Imagínense dentro de un galpón hacía como 50º. Mi papá enfrente de la puerta atravesado con su cama. No podíamos salir. Mi papá debe estar cerca del 1,90 y 90 kg. No había chances. Al día siguiente jugábamos contra un equipo de Brasil nuestro primer partido. Así que nada de piscina, ese día descansamos como dijo Radamel. Cuando dijo a descansar, no se oyó un ruido más. Calentando para el partido me acuerdo que los brasileños lo hacían cantando y bailando samba. Mi papá nos llevo a otro lado a calentar. Partido durísimo que ganábamos 1-0 En esos mundialitos dirigían dos árbitros centrales, uno de cada mitad de cancha, además de los líneas. Terminando el partido ya nos tenían contra las cuerdas, nos estaban peloteando. Pero estábamos aguantando. Faltando nada al árbitro no se le ocurrió mejor idea que pitar una falta en la entrada de nuestra área. Nos queríamos morir... Nosotros nos estábamos lamentando por el cobro de la falta y mi papá desesperado nos gritaba que armáramos la barrera. ¡No paraba de gritar! "Choco, choco, arma bien la barrera, la barrera", le gritaba desesperado a nuestro arquero. Nuestra barrera era un desastre... Imagínense, eran dos que estaban por ahí parados que no pasaban del 1,50. ¡Era imposible que no lo metiera! ¡Un brasileño además! Mi papá a los gritos con Choco desesperado. Hasta que sale corriendo, se mete al campo de juego, agarró a uno de nosotros a su paso...y me acuerdo la imagen de mi papá en la barrera, formando parte de la misma mientras nos agarraba a los que tenía a la mano para armarla. El árbitro no entendía nada: "¿Qué hace señor?" le preguntó. "Es que hay que enseñarles, hay que enseñarles, armo la barrera y me voy", le dijo. El árbitro expulsó a mi papá, que dejando perfecta la barrera salió por el arco y mientras tanto le decía a Choco donde se tenía que parar. Como no podía ser de otra forma, la pelota dio en la barrera. Así ganamos nuestro primer partido y ese día ¡sí hubo piscina!". (http://www.lmneuquen.com.ar)

Falcao, el goleador que pudo ser jonronero


6 octubre, Luis Revilla (SU).- El mundo lo conoce muy bien. Apodado “El Tigre“, anota goles a raudales al pie del río Manzanares con el Atlético Madrid. Es un fenóneno de movimientos impecables y devastador en el juego aéreo. Con él, un tiro de esquina a favor es como un penalti. Destrozó las redes de Portugal y Europa el año pasado, tras una temporada 2010/2011 de ensueño con el FC Porto. Se llama Radamel Falcao García, juega de delantero y es colombiano. Hay muchas cosas que se saben de este jugadorazo nacido en Santa Marta hace 25 años. Pero también hay algunos detalles muy curiosos sobre su vida que no son de dominio popular y que, dicho sea de paso, le vinculan íntimamente con Venezuela.

Radamel Falcao García Zárate nació en Santa Marta, departamento de Magdalena, Colombia en 1986. Leer su nombre completo advierte que ‘Falcao’ no es su apellido, como muchos creen, sino su segundo nombre. “A mi me gustaba mucho Paulo Roberto Falcao, el jugador brasileño de la Roma y decidí llamarle así“, confiesa su padre Radamel García. Evidentemente, la pasión de Falcao por el fútbol no es casual; la lleva en su nombre. Pero también en su sangre: Radamel García fue un férreo defensor en los años 80 y 90 que llegó a debutar con la selección colombiana y que pasó una buena parte de su carrera (como jugador y entrenador) en el fútbol venezolano. Deportivo Táchira, Mineros de Guayana y Monagas SC fueron sus destinos.

Así, gracias al paso de su padre por el fútbol nacional, Falcao vivió gran parte de su niñez en nuestro país. Naturalmente, fue aquí que este gran delantero dio sus primeros pasos en el balompié; y aunque tímidos, también fue en Venezuela que dio sus primeros pasos en el béisbol. “Apenas nació le compré un balón de fútbol; uno de basket y un guante, un bate y una pelota. Alguno de esos tres deportes tenía que practicar“, explica su padre. Al encontrarse en Venezuela, tierra del béisbol por excelencia, el pequeño Falcao se vio tentado en más de una oportunidad a practicar nuestro pasatiempo nacional. Aunque no se dejaría influenciar: su pasión era el fútbol. Su padre lo cuenta así en una entrevista al diario AS de España:

“En Venezuela, antes de los entrenamientos de fútbol los niños llevaban pelotas de béisbol para jugar, pero Falcao nunca había agarrado una y un día le dio por jugar. Recibió un pelotazo y le sangró la nariz. Los otros niños se burlaron y por la noche me pidió que lo enseñara. Al día siguiente hablé con un entrenador y cuando lo vio, me dijo que era muy bueno, que no solía ver a niños tan rápidos. Me rogaba que le dejara dedicarse sólo al béisbol, pero lo suyo era el fútbol“.

“Lo de Falcao era el fútbol“, una afirmación sencilla de hacer hoy por hoy. Sin embargo, ya desde niño despuntaba. “Una vez, antes de un partido de Libertadores, Táchira-Flamengo, vino llorando al camerino porque no le iban a dejar jugar con otros niños por ser de una categoría menor. Tuve que ir a convencer al entrenador; jugó y Falcao marcó un gol ese día“, relata Radamel García padre.

Luego, el talento de “El Tigre“ Falcao se desplazaría con su padre hasta Puerto Ordaz, donde encandiló a todos en “Mineritos“, la academia de Mineros de Guayana. Ocurrió lo mismo en Maturín, durante el paso de García por el Monagas SC. “Ahí Falcao jugaba con la academia del Monagas y con el CD Fariña. Llegó a representar al Estado Monagas en un Torneo Nacional. En ese equipo coincidió con César “El Maestrico“ González“, cuenta García.

Falcao se iría al Independiente Santa Fe, de Colombia, y durante un torneo juvenil en Argentina fue reclutado por River Plate a la edad de 15 años. Ahí debutaría en primera división y se daría a conocer en el mundo entero. Luego ficharía por el FC Porto de Portugal y el resto es historia. Este ariete forma parte de la nueva generación de “futbolistas del mundo“, que abandonan sus hogares a temprana edad para formar parte de la academia de grandes clubes de fútbol. Su caso es similar al de Messi, Fàbregas y tantos otros en el siglo XXI.

Ese es Falcao, un bombardero que marca goles de todos los colores posibles. Pero lo que hoy son goles, alguna vez, quién sabe, pudieron ser jonrones.
(
http://sinuniforme.com)
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