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4.20.2012

No le hemos encontrado Psiquiatra a Teo, quizás con un psicólogo baste



“La Chinita” un barrio del suroriente de Barranquilla, en donde se respira los sopores del Rio magdalena, en sus calles polvorientas se forjan duros y alegres hombres y mujeres que nunca esquivan la adversidad y la violencia, “a pata pela” crecen “echados pa’ lante” bailando champeta, con la frente en alto y el corazón henchido. En ese Barrio que hace muy poco tuvo fronteras imaginarias delimitadas por las Pandillas, creció Teófilo Gutiérrez, con una educación optima y diferente suministrada por sus padres pero con el talante de un hijo de “la chinita” y de todo Barranquillero: “Frentero”, palabra que en el Caribe colombiano quiere decir “Persona que dice las cosas que siente y piensa frente a sus interlocutores. Sin miedo. Arrojado. Temerario” (significado tomado de: http://www.significadode.org).

El camerino de Racing siempre en esta temporada y la anterior fue una olla a Presión a Punto de explotar, “el coco” Basile logro bajar esa presión un tiempo, calmar los ánimos, y en medio “Teo”, el extranjero, el Barranquillero que no se calla nada. Pero más allá de tener en cuenta su educación o el origen del jugador, hay un componente psicológico.
No le hemos encontrado Psiquiatra a Teo, quizás con un buen psicólogo baste y FUTBOLCARIBE reproduce una nota con el psicólogo que le puede servir al goleador Teófilo Gutiérrez, por su bien, y por el bien del futbol colombiano. (FUTBOLCARIBE)
  
"Teo Gutiérrez es controlable con un tratamiento adecuado"
Tomado de: http://www.26noticias.com.ar

Oscar Mangione trabajó con el plantel de Boca Juniors entre 1989 y 1993 y con su ayuda, más su propia buena voluntad, el “Bati” pasó de ser un “9” que erraba goles bajo el arco al goleador histórico de la selección Argentina.

Habló con 26noticias.com.ar y nos contó que lo que le sucede al colombiano “no parece tener que ver con la lectura de cada situación, sino con la capacidad de contener su impulsividad”.
A mediados de1990 Gabriel Omar Batistuta era uno de los delanteros más promisorios del fútbol argentino pero aún no había explotado todo su potencial. Tras surgir de manera interesante de las inferiores de Newell's Old Boys, pasó fugazmente por River y recaló en Boca Juniors a cambio de Sergio Berti. En sus primeros partidos se daba una situación recurrente: erraba goles hechos, prácticamente debajo del árbitro. Él prefería pescar y jugar al básquet y no soñaba con jugar siquiera un minuto en la selección y a Europa lo pensaba como un lugar para ir de vacaciones. Esa desidia se transformó en ambición de la buena y uno de los responsables es el licenciado Oscar Mangione quien en ese entonces era el psicólogo del plantel que conducía Oscar Washington Tabárez.

Otro centrodelantero conmueve al fútbol argentino. Es indudablemente talentoso, atlético, elegante para aguantar la pelota, implacable en la definición y pícaro para enloquecer rivales. Pero algo hace que cuando comienza a disfrutar de momentos felices se autoboicotea. Huyendo a su país cuando era ídolo en Turquía argumentando problemas de salud que finalmente eran consecuencias del stress derivados en una suerte de ataques de pánico o peleándose con todos sus compañeros y amenazándolos con un arma -de juguete o no pero la amenaza existió finalmente- autoexcluyéndose de la plantilla. Se llama Teófilo Antonio Gutiérrez, es colombiano de Barranquilla, tiene 27 años y la pregunta que 26noticias.com.ar a Oscar Mangione (psicólogo matrícula nacional 13746) es: ¿Lo de "Teo" es un caso patológico?

“No se si puede considerarse patológico , pero no es una conducta profesional esperable. Los clubes deberían tener un diagnóstico inicial adecuado para evitar situaciones inmanejables”, dice el hombre que ayudó hace 20 años a Batistuta a convertirse en crack. Y que lo plasmó en el libro “Batistuta. Perfil de un crack que se construyó a sí mismo” de Editorial Sudamericana.

Teófilo Gutiérrez fue expulsado supuestamente por decirle “carón” al árbitro Sergio Pezzotta en el partido de la décima fecha del Clausura 2012 que Racing perdió por 4 a 1 ante Independiente, su clásico rival. La palabra “carón” en la Colombia natal de “Teo” -sobre todo en la Costa Atlántica de donde proviene- es lo más parecido a lo que en Argentina se califica como “descarado o sin vergüenza”. El periodista Juan Pablo Coronado -corresponsal de la cadena Fox de ese país- dijo que llamar “carón” a alguien en lugares como el que el delantero es oriundo, no es una forma peyorativa de dirigirse y mucho menos un insulto.

No es la primera vez que sucede esto de que expulsen a Gutiérrez por una mala interpretación idiomática. En el partido en que Racing visitó a Arsenal de Sarandí por el Apertura 2011, el barranquilleño llamó “maricón” a Diego Abal quien no dudó en expulsarlo. En el país de origen del goleador del Clausura 2011, ese término es un simple vocativo y no un insulto. (Ver nota de 26noticias.com.ar)

¿Teófilo Gutiérrez no tiene lo que en psicología se llama “freno inhibitorio”? “Es obvio que tiene problemas con la autoridad y de integración con los compañeros , si el problema es de impulsividad puede incluso tener una deriva en sus neurotransmisores. Hay que diagnosticar con seriedad”, agrega Mangione ante nuestra consulta. “El freno inhibitorio es la capacidad de una persona de adecuar, de frenar e inhibir los propios movimientos y acciones de acuerdo a lo requerido por el contexto o por sí mismo y que se obtiene a partir de la combinación y madurez de: elementos neurológicos y fisiológicos, elementos cinesiológicos, elementos tónico-emocionales-afectivos, elementos socio-culturales-familiares-educativos y elementos cognitivos; todos ellos entendidos como partes conformantes de la integralidad del ser humano”, dice una definición enciclopedista del blog especializado “Revista de Psicomotricidad”.

Mangione define que el inconveniente de Teófilo Gutiérrez para contener sus impulsos y desarrollar una carrera futbolística correcta adaptándose a las norma generales de la profesión y manteniendo una convivencia adecuada con sus pares parecerían ser un caso “típico de narcisismo exacerbado” que “no parece tener que ver con la lectura de cada situación, sino con la capacidad de contener su impulsividad”.

Con respecto al futuro de Gutiérrez, el psicólogo del equipo de Boca que cortó la racha de 11 años sin campeonatos al lograr el Apertura '92 (después de ganar el torneo Clausura '91 con Latorre y Batistuta que no contó como campeonato oficial pero es bien recordado por los “xeneizes”) afirma que “es controlable si se somete al tratamiento adecuado” aunque “dada las características de su conducta en ese grupo (Racing) la situación es difícilmente reversible”.

Teófilo Gutiérrez llegó a Racing en febrero de 2011. En su primer partido completo anotó dos goles contra San Lorenzo. Anotó once goles en 16 partidos y se sumó a un selecto grupo de jugadores que fueron goleadores de la Primera División con la camiseta albiceleste que integran Evaristo Barrera, Delfín Benítez Cáceres, Llamil Simes, Juan José Pizzuti, Walter Machado da Silva y Lisandro López. Al llegar a ese selecto grupo, al ser el hombre que se llevaba el enojo de los rivales con sus “vivezas”, al ser un delantero implacable que marcó dos goles e hizo un pase gol en tres clásicos de Avellaneda, los hinchas académicos se lo “tatuaron” en el organo vital que no cesa de bombear sangre sufrida pero fiel. Por más que el arma sea de juguete, “Teo” de un balazo les rompió el corazón. ¿Se terminó el amor o simplemente se están tomando “un tiempo”?